Spanish Poems





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Poemas en Inglés es un blog que pretende acercar poemas de lengua inglesa al castellano
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Nicanor Parra -La trampa-
lunes, 20 de diciembre de 2004
La trampa

Por aquel tiempo yo rehuía las escenas demasiado misteriosas.
Como los enfermos del estómago que evitan las comidas pesadas
Prefería quedarme en casa dilucidando algunas cuestiones
Referentes a la reproducción de las arañas,
Con cuyo objeto me recluía en el jardín
Y no aparecía en público hasta avanzadas horas de la noche;
O también en mangas de camisa, en actitud desafiante,
Solía lanzar iracundas miradas a la luna
Procurando evitar esos pensamientos atrabiliarios
Que se pegan como pólipos al alma humana.
En la soledad poseía un dominio absoluto sobre mí mismo,
Iba de un lado a otro con plena conciencia de mis actos
O me tendía entre las tablas de la bodega
A soñar, a idear mecanismos, a resolver pequeños problemas de emergencia.
Aquellos eran los momentos en que ponía en práctica mi célebre método onírico,
Que consiste en violentarse a sí mismo y soñar lo que se desea,
En promover escenas preparadas de antemano con participación del más allá.
De este modo lograba obtener informaciones preciosas
Referentes a una serie de dudas que aquejan al ser:
Viajes al extranjero, confusiones eróticas, complejos religiosos.
Pero todas las precauciones eran pocas
Puesto que por razones difíciles de precisar
Comenzaba a deslizarme automáticamente por una especie de plano inclinado,
Como un globo que se desinfla mi alma perdía altura,
El instinto de conservación dejaba de funcionar
Y privado de mis prejuicios más esenciales
Caía fatalmente en la trampa del teléfono
Que como un abismo atrae a los objetos que lo rodean
Y con manos trémulas marcaba ese número maldito
Que aún suelo repetir automáticamente mientras duermo.
De incertidumbre y de miseria eran aquellos segundos
Es que yo, como un esqueleto de pie delante de esa mesa del infierno
Cubierta de una cretona amarilla,
Esperaba una respuesta desde el otro extremo del mundo,
La otra mitad de mi ser prisionera en un hoyo.
Esos ruidos entrecortados del teléfono
Producían en mí el efecto de las máquinas perforadoras de los dentistas,
Se incrustaban en mi alma como agujas lanzadas desde lo alto
Hasta que, llegado el momento preciso,
Comenzaba a transpirar y a tartamudear febrilmente.
Mi lengua parecida a un beefsteak de ternera
Se interponía entre mi ser y mi interlocutora
Como esas cortinas negras que nos separan de los muertos.
Yo no deseaba sostener esas conversaciones demasiado íntimas
Que, sin embargo, yo mismo provocaba en forma torpe
Con mi voz anhelante, cargada de electricidad.
Sentirme llamado por mi nombre de pila
En ese tono de familiaridad forzada
Me producía malestares difusos,
Perturbaciones locales de angustia que yo procuraba conjurar
A través de un método rápido de preguntas y respuestas
Creando en ella un estado de efervescencia pseudoerótico
Que a la postre venía a repercutir en mí mismo
Bajo la forma de incipientes erecciones y de una sensación de fracaso.
Entonces me reía a la fuerza cayendo después en un estado de postración mental.
Aquellas charlas absurdas se prolongaban algunas horas
Hasta que la dueña de la pensión aparecía detrás del biombo
Interrumpiendo bruscamente aquel idilio estúpido,
Aquellas contorsiones de postulante al cielo
Y aquellas catástrofes tan deprimentes para mi espíritu
Que no terminaban completamente con colgar el teléfono
Ya que, por lo general, quedábamos comprometidos
A vernos al día siguiente en una fuente de soda
O en la puerta de una iglesia de cuyo nombre no quiero acordarme.


The trap

During that time I kept out of circumstances that were too full of mystery.
As people with stomach ailments avoid heavy meals,
I preferred to stay at home inquiring into certain questions
Concerning the propagation of spiders,
To which end I would shut myself up in the garden
And not show myself in public until late at night;
Or else, in shirt sleeves, defiant,
I would hurl angry glances at the moon,
Trying to get rid of those bilious fancies
That cling like polyps to the human soul.
When I was alone I was completely self-possessed,
I went back and forth fully conscious of my actions
Or I would stretch out among the planks of the cellar
And dream, think up ways and means, resolve little emergency problems.
It was at that moment that I put into practice my famous method for interpreting dreams
Which consists in doing violence to oneself and then imagining what one would like,
Conjuring up scenes that I had worked out beforehand with the help of powers from other worlds.
In this manner I was able to obtain priceless information
Concerning a string of anxieties that afflict our being:
Foreign travel, erotic disorders, religious complexes.
But all precautions were inadequate,
Because, for reasons hard to set forth
I began sliding automatically down a sort of inclined plane.
My soul lost altitude like a punctured balloon,
The instinct of self-preservation stopped functioning
And, deprived of my most essential prejudices,
I fell unavoidably into the telephone trap
Which sucks in everything around it, like a vacuum,
And with trembling hands I dialed that accursed number
Which even now I repeat automatically in my sleep.
Uncertainty and misery filled the seconds that followed,
While I, like a skeleton standing before that table from hell
Covered with yellow cretonne,
Waited for an answer from the other end of the world,
The other half of my being, imprisoned in a pit.
Those intermittent telephone noises
Worked on me like a dentist's drill,
They sank into my soul like needles shot from the sky
Until, when the moment itself arrived
I started to sweat and to stammer feverishly,
My tongue like a veal steak
Obtruded between my being and her who was listening,
Like those black curtains that separate us from the dead.
I never wanted to conduct those overintimate conversations
Which I myself provoked, just the same, in my stupid way,
My voice thick with desire, and electrically charged.
Hearing myself called by my first name
In that tone of forced familiarity
Filled me with a vague discomfort,
With anguished localized disturbances which I contrived to keep in check
With a hurried system of questions and answers
Which roused in her a state of pseudoerotic effervescence
That eventually affected me as well
With incipient erections and a feeling of doom.
Then I'd make myself laugh and as a result fall into a state of mental prostration.
These ridiculous little chats went on for hours
Until the lady who ran the pension appeared behind the screen
Brusquely breaking off our stupid idyll.
Those contortions of a petitioner at the gates of heaven
And those catastrophes which so wore down my spirit
Did not stop altogether when I hung up
For usually we had agreed
To meet next day in a soda fountain
Or at the door of a church whose name I prefer to forget.

Translated by W.S. Merwin

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posted by Bishop @ 15:40  
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